
¿Sabías que el control interno está presente prácticamente en todo lo que hacemos?
Seguramente hoy tú has ejecutado alguna actividad de control como parte de tu vida diaria, y es que el control interno es inherente a la actividad humana ya que se ha convertido en una herramienta que contribuye a alcanzar sus objetivos a corto y largo plazo.
Por ejemplo, imagina que tu objetivo es ir de vacaciones a una playa en tu auto; además de planear cuántos días y el presupuesto que destinarás para ello, lo más probable es que tomes algunas prevenciones para que todo salga bien, como revisar las condiciones mecánicas del vehículo, comprobar que el sistema eléctrico funciona, verificar que llevas llanta de refacción y herramienta, etc.; pues bien, todas estas precauciones son controles que contribuirán a sentirte seguro en el camino.
Tomando como base este ejemplo, ¿Crees que la posibilidad de disfrutar tu viaje sería la misma si no tomaras precauciones para reducir los riesgos?
Esa es precisamente la finalidad del control interno, la de asegurar razonablemente el logro de los objetivos, mitigando en la medida de lo posible los riesgos que se puedan presentar.
De la misma manera, para fortalecer a las instituciones, es indispensable contar con un control interno, que como en el caso de las personas, permita crear prácticas, mecanismos o herramientas de gestión, control, supervisión, entre otras, que contribuyan al cumplimiento de los objetivos y metas.
A lo largo de este curso, vamos a conocer un modelo aceptado internacionalmente para establecer un adecuado sistema de Control Interno, y la manera en que se aplica en el Instituto.